
Una herida en el pie puede convertirse en un problema serio para una persona con diabetes. Detectarla a tiempo, controlar la circulación sanguínea y evitar infecciones son pasos fundamentales para impedir que una lesión termine provocando la pérdida de una extremidad.
Para mejorar esa atención, el Hospital Universitario de Cabueñes ha puesto en funcionamiento una nueva Unidad de Pie Diabético y Heridas Crónicas, que prevé atender alrededor de 600 pacientes cada año.
El servicio reúne a profesionales de distintas especialidades para que cada caso pueda recibir una atención coordinada. A cirugía vascular y enfermería se incorpora también podología, una categoría profesional que se está creando en el Servicio de Salud del Principado. La unidad estará coordinada por el doctor Pablo del Canto y contará con la colaboración de Endocrinología, Traumatología y Enfermedades Infecciosas.
La atención no se limitará a tratar las heridas cuando aparecen. También se buscarán señales de riesgo, se controlará la evolución de las lesiones y se realizará un seguimiento de quienes hayan pasado por intervenciones para recuperar la circulación o por amputaciones menores.
El hospital dispone para esta consulta de equipos que permiten estudiar el riego sanguíneo y comprobar cómo llega el oxígeno a los tejidos. También podrá realizar pequeñas intervenciones sin necesidad de ingreso para corregir problemas de presión o apoyo que favorecen la aparición de úlceras.
La importancia de este recurso se entiende mejor con un dato. Alrededor del 9% de la población asturiana tiene diabetes. Según la experiencia de otros hospitales, los equipos especializados que trabajan de forma coordinada consiguen reducir entre un 39% y un 56% las amputaciones mayores relacionadas con esta enfermedad.
La nueva unidad de Cabueñes busca precisamente mejorar la cicatrización de las heridas, evitar complicaciones y reducir el riesgo de amputaciones que podrían prevenirse con una atención adecuada.