Favila, de Nava y Ribadesella, y un sueño cumplido en el Mundial de Argentina

Hay experiencias que cuesta asimilar incluso cuando ya han terminado. Para Favila, competir en un campeonato del mundo en Argentina ha sido una de ellas. Un viaje que comenzó con muchas ganas, que estuvo lleno de nervios y esfuerzo y que le deja unos resultados de los que sentirse muy orgulloso.

En la prueba de Short Race consiguió el segundo puesto en la clasificatoria, lo que le permitió entrar en la final y terminar quinto. Después llegó la distancia larga, donde logró una cuarta posición que sabe a mucho. Durante buena parte de la carrera estuvo en el grupo de cabeza, remando junto a algunos de los mejores del mundo.

Detrás de esos resultados hay muchas horas de entrenamiento, frío, cansancio y trabajo. También la responsabilidad de representar a España en una cita de este nivel y las ganas de hacerlo bien por todas las personas que le acompañan y le ayudan en el camino.

Pero Favila no se queda solo con los puestos conseguidos. Se lleva los días vividos en Argentina, la experiencia de competir con deportistas de otros países y, sobre todo, el cariño y el apoyo de quienes han estado a su lado.

En sus agradecimientos hay nombres que forman parte de este camino. Rober, su entrenador; Walter, compañero de club y también entrenador para él; Mikel Izquierdo y Alberto Llera. También sus compañeros del club, que le han arropado durante estos meses.

Agradece igualmente la ayuda de Olsangraf y Trovi, que siempre han estado dispuestos a echar una mano, incluso con las piraguas y a cualquier hora. Y tiene palabras para el Ayuntamiento de Ribadesella y el IES Peñamayor de Nava, por facilitarle las cosas dentro de sus posibilidades.

A Agua Fuensanta le dedica un agradecimiento especial, porque sabe que sin su apoyo este viaje no habría sido posible.

Y, por supuesto, están sus padres. Los que siempre están ahí, los que hacen un gran esfuerzo para que pueda seguir haciendo lo que le gusta y luchando por sus objetivos.

Favila empezó a remar con siete años. Quién le iba a decir entonces que acabaría compitiendo en un Mundial y representando a España al otro lado del océano.

Hoy se queda con todo lo vivido y con el orgullo de haber llegado hasta allí. Y también con una frase que dice mucho de él y de sus raíces.

Aunque para unos sea ruso y para otros sueco, Favila es de Nava y de Ribadesella.

Gracias a todos de corazón.

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