El antiguo puente de Ceceda, una construcción histórica que volvió a recuperar su lugar

Durante siglos, el puente de Ceceda fue un paso importante para quienes recorrían el camino que comunicaba Cangas de Onís con Oviedo, atravesando Piloña, Nava y Ceceda.
Situado sobre el río Piloña, a los pies de Ceceda, comunicaba esta localidad con La Polanava y San Bartolomé. Su origen se considera medieval, aunque no se conoce con exactitud la fecha en la que fue construido.
Según recoge la Carta Arqueológica de Nava, el puente tenía unos 10 metros de ancho, alrededor de 30 metros de longitud y una altura aproximada de 4 metros. Estaba construido con calizas y contaba con un perfil ligeramente apuntado.
Ceceda fue también durante la Edad Media y la Edad Moderna un importante centro alfarero. Cerca del puente se encontraba una de las ventas del Camino Real, donde los viajeros podían detenerse durante sus desplazamientos.
El puente se mantuvo en uso hasta mediados de los años 80. La instalación de una conducción de agua afectó a su estructura y provocó el derrumbe del arco.
Pero su historia no terminó ahí. Alrededor de 2011, el puente fue restaurado por completo, recuperando así una construcción que durante siglos había formado parte de los caminos de nuestra tierra.
Hoy, su presencia nos permite recordar la importancia que tuvo este paso en las comunicaciones de antaño y conocer un poco mejor cómo se viajaba por Nava hace muchos años.
Fuente. Fichas Arqueológicas del Concejo de Nava.
¿Sabías que en las inmediaciones de Ceceda se documentó el hallazgo de monedas romanas y visigodas?

La Carta Arqueológica de Nava recoge una ficha dedicada a este descubrimiento, localizado en la zona que rodea el actual puente sobre la vía del ferrocarril, entre Ceceda y La Quintana.
Según la documentación, se tiene constancia de al menos dos monedas, una romana y otra visigoda. Además, durante las obras de construcción de la caja del ferrocarril aparecieron fragmentos de cerámica con decoración peinada.
El lugar también ofrece pistas sobre cómo pudo ser la vida en aquella época. Se encuentra en una zona elevada sobre el nivel de inundación del río y con vistas a buena parte de la fértil vega de Ceceda.
Por sus características, los autores de la ficha plantean la posibilidad de que allí existiera un asentamiento relacionado con la actividad agropecuaria durante la época romana o la Alta Edad Media.
Un pequeño descubrimiento que nos recuerda que el pasado de Nava también se encuentra bajo nuestros pies y que, en ocasiones, unas monedas y unos fragmentos de cerámica pueden ayudar a conocer mejor la historia de nuestro concejo.
Fuente. Fichas Arqueológicas del Concejo de Nava.
Los Pontones, un lugar con huellas de la Prehistoria

En la zona de Los Pontones, en Ceceda, se encontraron varias piezas de sílex que podrían estar relacionadas con la presencia de grupos humanos durante el Paleolítico Superior.
Los materiales aparecieron en un terreno removido por un argayu, cerca del camino que comunica La Faya con Los Pontones.
Aunque las piezas encontradas son pocas, el lugar tiene un detalle que llamó la atención de quienes estudiaron el hallazgo. A los pies de la zona donde aparecieron los restos hay un gran abrigo natural, orientado hacia el sur, que podría haber servido de refugio.
La ficha arqueológica plantea la posibilidad de que este abrigo esté relacionado con los materiales encontrados en la parte alta. Sin embargo, no hay pruebas suficientes para confirmarlo.
Este descubrimiento nos acerca a una época muy antigua y nos recuerda que en los alrededores de Ceceda también hay lugares que guardan pistas sobre la vida de quienes habitaron estas tierras hace miles de años.
La información de esta publicación procede de las Fichas Arqueológicas del Concejo de Nava.
El conjunto cerámico de Ceceda

En Ceceda apareció un conjunto de fragmentos de cerámica que nos permite conocer un poco mejor la actividad que hubo en esta zona durante la Edad Media.
Los restos se encontraron en una huerta situada en la ladera norte del pueblo, a media altura. Entre las piezas recogidas hay fragmentos de vasijas de barro con diferentes decoraciones, algunas con líneas marcadas en horizontal y otras en vertical.
Lo interesante es que estos hallazgos podrían estar relacionados con la antigua actividad alfarera de Ceceda. En el propio pueblo ya se había localizado un alfar medieval, en una zona conocida como Argayu de los Pucheros.
Aunque no se puede asegurar que todos estos fragmentos procedan de aquel alfar, su presencia ayuda a entender la importancia que tuvo la fabricación de cerámica en este lugar.
Son pequeños restos, pero nos permiten descubrir una parte de la historia de Ceceda que hoy apenas se conoce.
La información de esta publicación procede de las Fichas Arqueológicas del Concejo de Nava.
La iglesia de San Miguel de Ceceda guarda una historia que se remonta, al menos, a la Edad Media.

En el año 1342 ya aparece mencionada en un documento relacionado con la venta de unas propiedades en Ceceda. En aquella operación se incluía también el patronato de la iglesia, una muestra de la importancia que tenía entonces este lugar.
Más de un siglo después, en el siglo XV, vuelve a aparecer en un inventario de parroquias de Asturias.
Pero hay algo que llama la atención. La iglesia actual no conserva restos de su construcción más antigua. Tampoco se han conservado los vestigios de la antigua necrópolis medieval, aunque existen referencias orales a la aparición de tumbas de lajas, hechas con piedras colocadas a los lados y cubiertas por otras.
La tradición y los documentos nos permiten conocer parte de su pasado, aunque hoy no podamos ver aquellas construcciones.
Es otra de esas historias de Nava que nos recuerda que, bajo los lugares que conocemos, hay siglos de vida y de historia que poco a poco vamos descubriendo.
La información de esta publicación procede de las Fichas Arqueológicas del Concejo de Nava.
En Ceceda existió una antigua alfarería

Esta actividad dejó huella en nombres de lugares como Argayu de los Pucheros, Güerta los Fornos o Güerta del Fornu. Son nombres que recuerdan un pasado en el que el barro se trabajaba para fabricar recipientes que después se utilizaban en la vida cotidiana.
En la zona de Argayu de los Pucheros se localizaron restos que ayudan a conocer aquella actividad. Aparecieron pozos de los que se extraía barro, fragmentos de un horno y numerosos trozos de cerámica, algunos con decoraciones que apuntan a una época medieval.
La alfarería de Ceceda llegó a tener importancia. Hay referencias históricas a la fabricación de loza en el lugar y a su comercio con otras zonas de Asturias. Sin embargo, esta actividad fue perdiendo fuerza con el paso del tiempo.
Hoy, buena parte de aquel espacio ha desaparecido por las obras y la construcción de viviendas. Los restos conservados son escasos, pero los antiguos nombres del lugar siguen recordando que en Ceceda hubo una tradición alfarera que merece la pena conocer.
La información de esta publicación procede de las Fichas Arqueológicas del Concejo de Nava.
Una pequeña pieza de piedra nos acerca a la Prehistoria de Nava

En la zona de Las Espadiellas, en Carancos, cerca del límite con Piloña, apareció una lasca de sílex tallada. El hallazgo se produjo en una pequeña elevación del terreno, en el valle del río Piloña, cerca de la unión con el río de La Faya.
La pieza tiene varios retoques en sus bordes que hacen pensar que pudo utilizarse como perforador. Es una posibilidad, aunque no se puede asegurar cuál era su función.
Su antigüedad tampoco está clara. Se relaciona con el Paleolítico, pero no hay datos suficientes para concretar a qué momento pertenece.
Además, apareció sola, sin otros restos alrededor que permitan conocer mejor el contexto en el que fue utilizada.
A veces, una pequeña pieza de piedra es todo lo que queda para recordarnos que hubo personas mucho antes de nosotros en estas tierras. En este caso, el hallazgo nos deja una pista sobre ese pasado remoto de Nava, aunque todavía haya muchas preguntas sin respuesta.
Fuente de la información: Fichas Arqueológicas del Concejo de Nava.