El Consejo de Ministros aprobará este martes un real decreto para mejorar la alimentación en hospitales, centros residenciales y escuelas infantiles de 0 a 3 años, tanto públicos como privados. La normativa también se aplicará a bibliotecas, universidades y museos de titularidad pública.
La medida busca que los menús incluyan más alimentos saludables y sostenibles, con límites a los platos precocinados y las frituras.
En hospitales y residencias, los precocinados no podrán superar las tres raciones al mes. En el caso de los menores ingresados y las escuelas infantiles, el límite será de una ración mensual. Las frituras quedarán restringidas a un máximo de dos veces por semana.
Una vez publicado el decreto en el BOE, los centros dispondrán de un año para adaptarse progresivamente a las nuevas condiciones.
Más fruta, verdura y alimentos integrales
La norma establece que los menús deberán incluir fruta y hortalizas todos los días, legumbres al menos una vez por semana y pescado blanco y azul de forma alterna dos veces por semana.
También fija que al menos la mitad de la pasta, el arroz y el pan que se sirvan sean integrales. Estas cantidades deberán aumentar cuando se trate de menús de pensión completa.
El decreto incorpora además medidas para impulsar la producción ecológica y los alimentos de proximidad. El 25% del coste de compra de alimentos deberá corresponder a productos ecológicos, aunque se establece un periodo transitorio durante el que el porcentaje será del 10%.
También se exige que al menos el 90% de la fruta y el 30% de las hortalizas sean frescas y de temporada. Un mínimo del 10% deberá proceder de circuitos cortos de distribución.
Cambios en las máquinas expendedoras
Las máquinas expendedoras instaladas en estos centros deberán ofrecer al menos un 70% de productos considerados saludables y colocarse en lugares visibles.
La normativa restringe las bebidas azucaradas y energéticas. Las máquinas de café y otras bebidas calientes deberán estar programadas sin azúcar añadido por defecto, aunque permitirán incorporar hasta cinco gramos a elección del usuario.
Además, los centros deberán disponer de fuentes para ofrecer agua potable gratuita.
Menús adaptados y supervisados
Los menús tendrán que contar con la supervisión de profesionales de nutrición y dietética y adaptarse a las necesidades de cada persona, teniendo en cuenta la edad, el estado de salud y los motivos éticos o religiosos.
En hospitales y residencias también se realizarán controles nutricionales para detectar posibles casos de desnutrición. La norma contempla medidas para reducir el desperdicio alimentario y limitar el uso de envases plásticos, vajillas y formatos monodosis.
El Ministerio de Consumo justifica estas medidas en la necesidad de mejorar la alimentación, especialmente entre la infancia y los colectivos más vulnerables.
Según los datos citados en el texto, el 57,7% de la población española mayor de 15 años padece alguna enfermedad crónica y el 55% de los adultos presenta exceso de peso.
La nueva regulación sigue la línea del decreto de comedores escolares saludables y sostenibles aprobado en 2025 y busca que los espacios públicos y colectivos contribuyan a promover hábitos de alimentación más saludables.
