En el año 1342 ya aparece mencionada en un documento relacionado con la venta de unas propiedades en Ceceda. En aquella operación se incluía también el patronato de la iglesia, una muestra de la importancia que tenía entonces este lugar.
Más de un siglo después, en el siglo XV, vuelve a aparecer en un inventario de parroquias de Asturias.
Pero hay algo que llama la atención. La iglesia actual no conserva restos de su construcción más antigua. Tampoco se han conservado los vestigios de la antigua necrópolis medieval, aunque existen referencias orales a la aparición de tumbas de lajas, hechas con piedras colocadas a los lados y cubiertas por otras.
La tradición y los documentos nos permiten conocer parte de su pasado, aunque hoy no podamos ver aquellas construcciones.
Es otra de esas historias de Nava que nos recuerda que, bajo los lugares que conocemos, hay siglos de vida y de historia que poco a poco vamos descubriendo.
La información de esta publicación procede de las Fichas Arqueológicas del Concejo de Nava.